Distinguir una espera prevista de una interrupción
Una zona de espera puede formar parte de la operación: permite mantener cajas preparadas mientras el proceso siguiente termina su trabajo. Conviene observar cuándo esa espera cumple su función y cuándo empieza a ocupar las entradas, obliga a intervenir o provoca paradas en otras partes de la línea.
Observar dónde coinciden las llegadas
Cuando varias entradas comparten una salida, las cajas pueden alcanzar la unión al mismo tiempo. El merge regula sus incorporaciones y establece la separación necesaria para que avancen por el tramo común. El estudio debe tener en cuenta cuántas entradas existen y cómo llegan los productos desde cada una.
Relacionar las entradas con lo que puede recibir la salida
La operación siguiente determina en qué condiciones puede aceptar nuevas cajas. Un puesto que trabaja por ciclos, un cambio de ritmo o una parada pueden generar espera aguas arriba. Por eso se valoran tanto el ritmo habitual como los picos de llegada y la respuesta de la línea cuando el siguiente proceso se detiene.
Mirar el flujo durante una jornada real
Para estudiar el caso resulta útil registrar dónde empieza la acumulación, cuánto dura y qué está ocurriendo en ese momento. Las dimensiones de las cajas, la frecuencia de llegada y la separación que necesita la siguiente operación completan esa observación. Con esta información se puede definir dónde regular las entradas y cómo coordinar la entrega.